Keyra de Salieri


SoÑaNdO jUnTo Al HoMbRe De Mi ViDa

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★】̶ۣۜḜse fuego interno que solo ciertas personas consiguen arrancarte de tu almẶ̶ۣۜ ★】

★】Aprender a volar significa amar el viento ★】

El tiempo que dedicas a tu rosa es lo que hace que sea tan importante para ti...

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lunes, 21 de enero de 2013

Bondage con cinta



¿En qué consiste?

   El bondage con cinta (americana, de látex, etc) es una técnica muy diferente al bondage con cuerdas, no sólo por el material utilizado, sino porque la propia técnica del bondage es distinta.

   La sensación también es diferente, tanto si se usa la cinta con adhesivo como si se usa la cinta de látex que se puede comprar en las tiendas eróticas (que tiene la mala costumbre de enrollarse sobre si misma con el movimiento, sólo queda como en la foto si la persona se está quieta). 

   De hecho lo más recomendable es usar un material sin adhesivo, incluso es posible usar vendas elásticas de 5 o 10 cm de ancho, o tiras de tela, o cinta de mercería. O también se pueden usar al revés, es decir, por la parte que pega hacia fuera, de modo que el efecto adhesivo persiste pero no sobre la piel, aunque esta manera de usarla requiere apretarla más, ya que se resbala.

  Yo recomiendo empezar con cinta de carrocero, que es la que usan los pintores para proteger de la pintura, que tiene un adhesivo menos agresivo pero suficiente para dar la sensación de agarre que no tienen otros materiales, y porque al tirar de ella no se lleva todos los pelos por delante. 

  El atado con cinta americana es también menos elaborado en general, y permite recrear fantasías de secuestro o de aprisionamiento con relativa facilidad y rapidez, usando otros elementos como sillas, barras, barrotes de la cama, una barandilla de escalera, etc. 
  

¿Como se hace?

  En este caso se podría decir que consiste más en enrollar que en atar, y aunque se puede cambiar de dirección al hacerlo, es una única dirección (a no ser que combinemos dos rollos de cinta americana a la vez). También se puede optar por enrollar localizadamente, por ejemplo las muñecas, y cortar la cinta. En conjunto es un bondage más sencillo porque no requiere hacer nudos y su resultado es también vistoso.

Existen diferentes formas de atadura con la cinta, pudiendo incluir el efecto mordaza.
 
Precauciones
  Por supuesto hay que tener a mano unas tijeras de punta roma para cortar en caso de necesidad, y no aplicar la cinta con demasiada fuerza, ya que excepto las cintas de látex, las demás no suelen ser flexibles y pueden pellizcar la piel. Para que esto no ocurra, es mejor primero estirar la cinta y después colocarla sobre el cuerpo, sin tensionar.

  Hay que tener en cuenta que el uso de cinta americana o cualquier otra que contenga adhesivo puede producir alergias cutáneas importantes, según la extensión del bondage. Es bueno tener a mano crema para escoceduras de las que se usan para la piel delicada de los bebés (para evitar las escoceduras se puede enfundar a la persona en una malla parecida a la jamonera, que evita el contacto directo de la cinta sobre la piel, pero la sensación también cambia).

  El látex también puede producir alergia: se dan casos de personas que con el uso continuado desarrollan una alergia por este material.

  Hay que tener en cuenta también que, aunque no apriete como las cuerdas, también puede cortarse la circulación en zonas como las manos y pies, y hay que controlarlo, sobre todo porque la cinta de látex se enrolla sobre si misma y puede ser tan compresiva como una cuerda fina.

   Si se usa una cinta con un adhesivo fuerte será necesario usar agua caliente. y jabón para ir despegando despacio, evitando así llevarse trocitos de piel (abrasión)

  El uso en la cara puede ser más delicado, tanto por el material como por el uso como mordaza. No dejar a nadie sin supervisión.
  He preferido hablar generalmente... Habia algunas fotos un tanto... Increibles,,,

Bondage para principiantes


    Más común en otros países de lo que podrías pensar, el arte de acompañar el sexo con ataduras e inmovilizaciones, bondage, gana adeptos en España. Te damos 10 consejos para iniciarte y disfrutarlo sin correr el mínimo riesgo.

   Por empezar con lo básico, que sepas que el bondage se define como “la inmovilización con cuerdas y nudos de un sumiso o esclava, con una búsqueda estética y/o decorativa del cuerpo”. Vamos, el encuentro sexual en el que uno de los dos estáis atados. Pero existe una versión más de andar por casa a la que seguro que has jugado alguna vez. Por ejemplo, poniéndole unas esposas a tu chica o una venda en los ojos -o sea, la limitación de privación sensorial y la limitación del movimiento-. De esta manera, se establece un reparto de poder en el que uno de los amantes asume el rol de sumisión y el otro el de dominación. En definitiva, se trata de obedecer y ordenar. Si no sabes si esta pequeña filia te gustará, hazte una simple pregunta: ¿fantaseas alguna vez con inmovilizar a tu pareja y utilizarla a tu gusto?; o a la inversa, ¿por qué no?, con ser inmovilizado y utilizado. Si tu respuesta es “sí”, no lo dudes: este juego te va a encantar. Aquí tienes 10 puntos básicos para disfrutar de tu primera sesión de bondage.
 

1. Confianza. No le dejarías tus llaves del coche a la primera persona con la que ligas una noche de copas, ¿no? Pues menos aún deberías poner tu propia seguridad en manos de una desconocida. El bondage no es una práctica peligrosa en sí misma, pero no olvides que conlleva la inmovilización y, por muy encantadora que pueda resultarte tu conquista, no hace más de unas horas que os conocéis.

2. Estar de acuerdo. El dejarse atar los brazos al respaldo de una silla es algo que tienes que hablar antes con tu chica si quieres disfrutar de una experiencia de placer con ella y no un conflicto. Explícale que te excita mucho esa fantasía, que te encantaría ponerla en práctica y, claro, pregúntale qué opina ella.

3. Elige tu rol. En el bondage una persona manda y la otra obedece. Acordad quién es quién. También podéis intercambiar los papeles de vez en cuando y así, de paso, no caéis en la rutina. 



4. Métete en tu papel. Es imprescindible creértelo para dejarte arrollar por el placer. Cuando eres sumiso, deberás aprender a darte licencia para dejarte hacer, abandonarte a los caprichos de tu amante. No tienes que pensar ni actuar, sólo obedecer y entregar tu cuerpo a tu acompañante en este viaje. Para ti toda la sesión será una incógnita, no sabes cuál va a ser el próximo movimiento de ficha. En cambio, el papel dominante asume el control absoluto de la situación. Da las órdenes y crea los amarres. Lo bueno de este juego es que se desarrolla lentamente y permite jugar con todo el cuerpo. Cuanto más se estimulen otras zonas aparte de los genitales, mucho mejor. Además, la carga psicológica de la situación provoca unos niveles de turbación muy altos.

5. Palabra clave. Antes de emprender el juego deberéis acordar una palabra (por ejemplo, “rojo”) para que, en cualquier momento en que no estés cómodo, baste con decirla en voz alta para que todo se detenga.

6. Zonas prohibidas. NUNCA pases una cuerda alrededor del cuello, es muy fácil que eso pueda causar ahogos o estrangulaciones. NUNCA aprietes tanto la cuerda que cortes la circulación; si ves que la piel se pone fría y azul, desata inmediatamente. NUNCA dejes sola a una persona que está inmovilizada, debes estar siempre cuidando de que todo va bien.

7. Ten siempre algo cortante a mano. En caso de que tu pareja grite la palabra clave, esto te indicará que no debes perder un segundo en desatarla. Conviene tener preparadas unas tijeras o un cuchillo afilado capaz de cortar la cuerda.

8. Cuerdas. Puedes usar de todo: corbatas, bufandas de seda o raso (muy difíciles de desatar) y en general cualquier trozo de tela o cinta que te permita hacer nudos. Pero para hacer una sesión de bondage necesitarás bastantes metros de cuerda, mínimo 7, y para atar un cuerpo completo, 20.

9. Otras ataduras. Para empezar, nada mejor que unas buenas esposas. Puedes comenzar por unas económicas tipo policía (mejor si van recubiertas de peluche) o pasar directamente a unas de piel, que siempre son más atractivas y, si no vienen juntas, te permiten unirlas con cuerdas para convertirlas en un amarre polivalente.

10. ¿Cómo informarte? No hay mucha bibliografía en castellano, pero te recomendamos la editorial Bellaterra. Si además te apetece estimular la imaginación con una novela, te proponemos empezar por un clásico, el Marqués de Sade, o también Pauline Réage. En Madrid, en Los Placeres de Lola  se hacen periódicamente talleres de bondage. El resto está en tus manos.

viernes, 18 de enero de 2013

BoNdAgE

  Se llama bondage al acto de impedir el movimiento de alguien mediante ataduras. Puede ser físico o simbólico y puede realizarse de muchas formas. 


   Las tribus primitivas lo utilizaban para impedir que las mujeres raptadas escapasen, poco a poco estas ligaduras fueron evolucionando y se convirtieron en ataduras simbólicas alrededor de la cintura, los tobillos, las muñecas o el dedo. La tradición sajona de pasar a la novia en brazos a través de la puerta del domicilio conyugal también proviene de esta costumbre. 

   Durante el siglo XIX y principios del XX se produjo un florecimiento del bondage cuando los médicos recomendaban a los padres atar las manos de los niños/as a la espalda para evitar la masturbación. A los adultos a veces se les sometía al mismo castigo y hasta 1989 más del 40% de los pacientes de las clínicas psiquiatricas permanecían atados para impedir que se tocaran los genitales.

  Hoy los programas de televisión y las películas pornográficas están repletos de escenas de rapto y bondage, pero a pesar de la popularidad de esta práctica no siempre resulta socialmente aceptable que los adultos lo empleen en sus juegos sexuales.

 Ventajas del bondage

   Los beneficios que se sacan del bondage varían según la personalidad de cada uno, algunos piensan que sentirse atados favorece las descargas de adrenalina en el cerebro, aumenta la tensión sexual y libera ondas alfa que son las que se emiten en estado hipnótico o de atención difusa, similar al producido por la televisión o por la conducción en un carretera recta en medio de la noche.

   Otros prefieren estrechar o tirar de las ligaduras para favorecer el flujo de adrenalina y euforia. Los hombres que en general suelen ser mucho más fuertes que sus compañeras y que sin embargo desean un intercambio más equilibrado prefieren un bondage parcial que los haga sentir casi indefensos en manos de sus amantes, otros aumentan su autoestima descubriendo que a pesar de las ligaduras son capaces de dominar por la palabra o de otro modo. Muchos sienten que las ataduras les liberan de tener que cumplir sexualmente, o de tener que ser activos, esto les permite relajarse y disfrutar de las sensaciones que su pareja está provocando en ellos.

    En la mayoría de los casos el bondage permite relajarse y disfrutar tanto si uno es dominante como si no lo es, despreocuparse de la situación y sólo sentir, es algo que muy pocos pueden hacer en una relación paritaria. El prisionero no se siente responsable de lo que está pasando ni culpable por lo que el otro le hace aunque sean cosas con las que fantaseó largamente, pero que sus culpas o inhibiciones no le permitieron demandar. El que lleva a cabo el bondage experimenta una liberación similar a causa de la sensación de poder que se siente cuando se tiene a un ser humano entre las manos, aunque la cortesía de la relación obliga al dominante a no hacer nada que pueda molestar al dominado.

Negociar


   Las escenas de bondage se suelen negociar de antemano, expresando libremente ambos participantes lo que se puede y lo que no se debe hacer, también se acuerda una palabra neutra para usarla cuando el dominado no quiera que las cosas vayan a más o cuando empiece a sentirse mal, el dominante debe parar radicalmente cuando el dominado pronuncie la palabra convenida. La palabra de seguridad también es una orden para acabar con la situación. Independientemente de que se pronuncie la palabra o no, no es conveniente permanecer atado en posturas forzadas más de unos cinco minutos, sobretodo si la parte atada está azul o fría.

   Generalmente el bondage, al igual que otros juegos sexuales, no produce un efecto erótico por sí mismo, salvo que la atracción por el compañero sexual sea buena. Son excepciones los que no pueden sentir deseo sexual si no realizan esta práctica, en cuyo caso el acompañante es lo de menos. Si eres de estos últimos has de ser muy precavido al elegir tus acompañantes, es muy peligroso dejarse atar por un desconocido/a. El bondage como casi todos los juegos sexuales avanzados precisa tiempo para que las condiciones del juego se vayan dando progresivamente, por eso es necesario un cierto nivel de intimidad y de complicidad.